Noticias Rolling Stone Magazine

Decir “nunca” a la maternidad en América Latina

Isabel creció pensando que iba a ser mamá. Aunque vive en Cali, una de las principales ciudades en Colombia, las expectativas sociales son todavía muy tradicionales, en especial para las mujeres. En 2017, en medio de una consulta con su terapeuta y luego de una ruptura amorosa, se dio cuenta de la presión del tiempo para ajustarse al plan de vida que creía que debía cumplir. Era una carrera contrarreloj que implicaba salir a buscar pareja, conocerse, decidir si podría ser el futuro padre de sus hijos, embarazarse y ser mamá. ¿Cuántos años iba a tener cuando todo eso se cumpliera?, se preguntó entre la angustia y el tedio. La terapeuta le hizo la pregunta que lo cambió todo: “Tú sabes que si no quieres, no tienes que ser mamá, ¿no?”. A Isabel nunca nadie le había dicho eso. “A mí me quedó resonando tanto, que a los dos días lo supe. ‘Definitivamente no quiero ser mamá’. Resonó tanto conmigo que fue muy fácil tomar esa decisión”.

No todas las mujeres de la comunidad latinoamericana ‘Nunca Madres’, fundada por Isabel Cortés e Irán Sosa, toman la decisión con la misma rapidez, pero muchas sí. Aunque las velocidades para decidir varían, lo que no se modifica es la presión social que reciben quienes le dicen no a maternar. 

En América Latina y el Caribe, el mes de mayo se tiñe tradicionalmente de celebraciones dedicadas al Día de la madre, una fecha cargada de simbolismo, flores y discursos que exaltan la figura materna como la expresión más “pura” de sacrificio y plenitud para una mujer. Sin embargo, en una región donde muchas mujeres enfrentan la maternidad en condiciones de precariedad y soledad, sin una pareja que comparta activamente la crianza, ni apoyo estatal, no es extraño que haya cada vez más mujeres cuestionando la idea romantizada de la maternidad. 

Un elemento extra se suma a esta historia, vinculado a la caída histórica de los niveles de fecundidad. En 2024 se alcanzó un promedio nunca antes visto de 1,8 hijos por mujer en América Latina y 1,5 en el Caribe, según el Observatorio demográfico de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe – CEPAL. Esta tendencia no es solo un fenómeno estadístico, sino el reflejo de una transformación cultural y social profunda donde las disputas por la autonomía corporal, las precarias condiciones socioeconómicas, la falta de sistemas de cuidado robustos, e incluso la crisis climática, han modificado las expectativas de muchas mujeres frente a ese aparente mandato social y biológico.

La celebración del mes de las madres es una oportunidad para controvertir la versión de que la maternidad es algo intrínsecamente maravilloso, visibilizar a quienes deciden no recorrer ese camino es, incluso, contarle a muchas que ser mamá no es su único destino. 

Peter Turnley / Colaborador / Getty Images

El peso del mito: romantización y control del útero

La decisión de no ser madre no llegó de forma directa para Irán. Mexicana y experta en asuntos de género, se tomó tres años en el péndulo del “sí quiero, no quiero”. Había días en que decía, “Obviamente, sí quiero ser madre, ¿no?”. Otros se inclinaba por un “No hay forma de que traiga vida a este mundo como está”. El peso del cambio climático fue un factor decisivo en su decisión, pues le llena de angustia el estado actual de la Tierra. 

En medio de sus dudas, buscó a otras que estuvieran pasando por lo mismo. Sabía que no era la única que enfrentaba ese cuestionamiento vital y aunque encontró algunas redes, estas tenían características más o menos problemáticas. La mayoría existían en inglés y reflejaban condiciones culturales distintas a la suya, pero, además, era común encontrar un rechazo visceral a las infancias y a las madres. Ese no era su caso. Entre tanta búsqueda se encontró con Isabel y, al conectar en tantos puntos, decidieron fundar ‘Nunca Madres’, una iniciativa  —en español— para informar, apoyar y acompañar a las mujeres que estén en el proceso de decidir si quieren o no ser madres. También han construido una comunidad para aquellas que ya han tomado la decisión y que buscan conocer a personas similares. 

La tarea no es sencilla, pues Irán e Isabel son conscientes de que la maternidad en nuestra región sigue estando rodeada por una narrativa de romanticismo absoluto que abarca desde el embarazo hasta la crianza, sugiriendo que el objetivo principal de cualquier persona nacida con útero es ser madre para alcanzar la felicidad. Esta visión ignora que la maternidad es solo un camino posible y no una obligación social o biológica.

Desde ‘Nunca Madres’ han buscado posicionar la conversación de la no maternidad elegida al señalar las imposiciones sobre las mujeres. Es por eso que declaran que el útero es el órgano más biopolitizado de la sociedad, es decir, que es una parte del cuerpo sobre el que múltiples actores reclaman autoridad. El Estado interviene a través de la restricción del aborto, por ejemplo; la religión mediante mandatos morales; la familia a través de expectativas generacionales o considerando a los hijos un sistema de seguridad social para la vejez. Sin embargo, son los políticos quienes con mayor frecuencia capitalizan este control. En un contexto de descenso de la natalidad, corrientes ultraconservadoras instrumentalizan los derechos sexuales y reproductivos para movilizar a una sociedad que aún arrastra profundas desigualdades de género.

“Todo el mundo tiene algo que decir sobre nuestro útero, ya sea el Estado regulando los abortos o, por otro lado, si eres una mujer afrodescendiente, si eres una mujer indígena, si eres una mujer migrante, si eres una mujer empobrecida, entonces tú no te debes reproducir, como ha ocurrido con las esterilizaciones forzadas”, explica Irán. 

Para muchas mujeres, decir no a la maternidad constituye un acto de soberanía sobre sus propios cuerpos, una forma de resistir a la presunción de que el destino está escrito en la biología. Como señalan las fundadoras de esta comunidad, el lenguaje mismo suele definir a estas mujeres desde la carencia (childfree o “mujer sin hijos”, en inglés), cuando en realidad se trata de una elección afirmativa y positiva de vida. 

Entre el miedo a la soledad y el juicio social

La decisión de no ser madre en una sociedad tradicional no está exenta de costos. Las mujeres enfrentan presiones externas que van desde comentarios familiares bienintencionados hasta juicios punitivos desde la religión y hasta la política. Para Isabel, hay por lo menos tres grandes miedos o presiones recurrentes que se imponen a quienes dudan: el miedo a la soledad en la vejez, el temor a no conocer el “máximo amor” que aparentemente traerían los hijos, y el pánico al arrepentimiento futuro.

Sobre el primer punto, se ha instalado la idea de que los hijos funcionan como un “plan de jubilación”, cuando, por supuesto, no lo son. Esta noción desconoce la experiencia de quienes sostienen vínculos familiares dolorosos únicamente por lazos sanguíneos, así como la situación de muchos adultos mayores abandonados. Además, diluye la responsabilidad del Estado a la hora de garantizar una vejez digna. En países como Colombia, incluso existe una normativa que obliga a cuidar a los padres en la vejez, como la ley 1850 de 2017, lo que refuerza culturalmente esta expectativa de dependencia filial.

El juicio social se intensifica al sugerir que una mujer que no es madre no tiene “familia”, excluyéndola de estructuras sociales básicas independientemente de sus vínculos afectivos o de pareja. “Es común que te digan que no tienes familia porque no tienes hijos”, dice Isabel. “No importa que estés casada, que tengas pareja o que tu familia escogida no sea la tradicional. No vale”.  

Temer al arrepentimiento es algo absolutamente humano ante cualquier decisión en la vida, pero en estos casos las presiones sociales son tan altas que esa posibilidad parece el peor escenario. En realidad, como menciona Irán, hoy por hoy te puedes arrepentir de todo en esta vida, “te puedes arrepentir desde lo más sencillo como escoger un helado de chocolate en lugar del de vainilla, y te puedes arrepentir de tener hijos o de no tener hijos, pero se olvida que hay madres arrepentidas de serlo, porque también las hay”. 

No hay condiciones para una maternidad digna

Más allá de la elección personal, el descenso de la fecundidad en la región (que pasó de 5,8 hijos en 1950 a 1,8 en 2024) tiene raíces profundas en la falta de condiciones socioeconómicas dignas para criar. De acuerdo con la investigación de la CEPAL en 2025, persisten las barreras estructurales que limitan la conciliación entre la vida laboral y familiar, generando un entorno poco favorable para quienes desean formar una familia sin comprometer su desarrollo profesional.

Una penalización de la maternidad no declarada explícitamente se impone, pues las mujeres con hijos no gozan de las mismas condiciones en el mercado laboral que aquellas sin hijos, enfrentando menores salarios y mayores dificultades de ascenso. Además, en América Latina, las mujeres y niñas soportan una carga desproporcionada de trabajo de cuidados no remunerado, dedicando casi el triple de tiempo que los hombres a estas tareas. Esta denominada “crisis de los cuidados” está marcada por la insuficiencia de servicios públicos como guarderías y licencias parentales equitativas, así como corresponsabilidad de las empresas que no adaptan sus condiciones laborales a una realidad social tan importante como invisibilizada, lo que obliga a muchas a elegir entre su carrera y la crianza.

Para las generaciones más jóvenes, el panorama es de incertidumbre económica, pero también ambiental. La falta de estabilidad laboral y salarios que no permiten cubrir un nivel de vida digno, ni pagar servicios de cuidado privados, hacen que la maternidad sea percibida como un riesgo financiero demasiado costoso. A esto se suma el temor por el futuro del planeta; muchas mujeres se preguntan qué mundo le tocará a un posible hijo o hija ante crisis climáticas, guerras y escasez de recursos como el agua.

Autonomía corporal y el derecho a decidir

El acceso masivo a métodos anticonceptivos modernos y los avances en derechos de las mujeres han sido variables decisivas para permitir que tomen decisiones frente a tener o no descendencia y cuándo hacerlo. Sin duda esto ha transformado las trayectorias educativas y laborales de muchas, pero la autonomía no se ejerce de igual manera en todos los sectores sociales. Mientras que en los grupos más ricos se ve la postergación deliberada del primer hijo, en los sectores más empobrecidos la fecundidad suele estar por encima de sus ideales por la falta de acceso efectivo a derechos sexuales y reproductivos.

Reivindicar las no maternidades o cuestionar esa maternidad idealizada no es un ataque a las madres, ni a niñas y niños. Este es un llamado a la corresponsabilidad de toda la sociedad. Se trata de entender que la crianza debe ser una responsabilidad compartida por la comunidad, el Estado, las empresas y no una carga exclusiva de las mujeres que erosiona su autonomía.

Por todo eso, desde ‘Nunca Madres’ envían un mensaje en dos sentidos. A la que decidió no ser madre, le desean que el amor y el autoconocimiento que la llevaron a esa alternativa la guíen para que construya las relaciones, los proyectos, y la vida que la hagan lo más feliz. “Deseamos que siempre tenga presente que se puede vivir una vida plena sin criaturas, y que hay una comunidad muy grande de mujeres en Latinoamérica que ya lo hacen”.

A quienes están en proceso de decidir si quieren ser madres y no se sienten llamadas a serlo, les invitan a tomar esa decisión desde el amor y no desde el miedo: “Queremos que sepan que conocerse a sí mismas, escuchar y hacerle caso a su intuición será de gran ayuda en este proceso de decisión. También queremos que sepan que no están solas, que hay muchas mujeres en situaciones similares, y que desde ‘Nunca Madres’ estaremos felices de acompañarlas”.

En este mayo, celebrar a las madres también debería significar luchar por condiciones que les permitan criar con dignidad y, a la vez, respetar y validar el camino de aquellas que han decidido que su realización personal no pasa por la maternidad. Al final del día, el respeto a la autonomía corporal y la exigencia de justicia socioeconómica son dos caras de la misma moneda en la búsqueda de una sociedad más justa e inclusiva para todas.

The post Decir “nunca” a la maternidad en América Latina appeared first on Rolling Stone en Español.

This website uses cookies so that you have the best user experience. By continuing to browse, you are giving your consent to the acceptance of said cookies and the acceptance of our cookie policy. Click the link for more information.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Enable Notifications OK No thanks
MUZICON

FREE
VIEW