En 1985, George Michael y Andrew Ridgeley viajaron a China con una misión aparentemente contradictoria: conquistar a los Estados Unidos. La estrategia de su representante, Simon Napier-Bell, consistía en transformar a Wham! en el primer grupo pop occidental que actuara en la China comunista y utilizar la atención internacional para abrirles definitivamente las puertas del mercado estadounidense. La música iba hacia Oriente, pero el negocio miraba hacia Occidente.
Wham! 10 Days in China reconstruye aquella expedición mediante material restaurado, entrevistas actuales y numerosas imágenes captadas por el equipo de Lindsay Anderson, figura clave del Free Cinema británico y de clásicos como If… y This Sporting Life. Anderson había sido contratado para filmar el viaje, aunque pronto descubrió que su interés por examinar la colisión entre dos mundos resultaba incompatible con el documental promocional que esperaba la gente de Wham! La tensión entre el director y la banda terminó con su despido y convirtió las latas de película en una cápsula del tiempo que permaneció sepultada durante décadas.
Crítica: Devo – Rolling Stone en Español
Mike Christie (Suede: The Insatiable Ones) rescata esas imágenes sin intentar imitar la película que Anderson habría querido hacer. Prefiere observar el viaje desde varios frentes: Los músicos, su representante, la prensa británica, el equipo cinematográfico y los ciudadanos chinos que contemplaban a George y Andrew como si hubieran aterrizado desde otro planeta. El resultado no es únicamente la crónica de dos conciertos, sino la historia de una operación mediática ejecutada en un país donde hasta bailar podía convertirse en un gesto sospechoso.
Crítica: The Beach Boys – Rolling Stone en Español
Wham! aparece en la cima de una fama que todavía no sabía cuánto podía crecer. George Michael tenía apenas 21 años, pero ya poseía la voz, el dominio escénico, la sensualidad y la ambición de alguien destinado a escapar de los límites del dúo. Ridgeley, lejos de ser presentado como un simple acompañante, aporta la complicidad que sostenía el proyecto (“Yo aporto el té y George aporta la torta y las galletas”, dice Ridgeley en una entrevista de la época). La amistad entre ambos sobrevive apenas a las conferencias de prensa, las ceremonias oficiales, los banquetes diplomáticos y el desconcierto de actuar ante un público al que las autoridades habían ordenado permanecer casi inmóvil.
Crítica: EPiC: Elvis Presley in Concert – Rolling Stone en Español
La diferencia entre los conciertos de Pekín y Guangzhou permite comprender mejor las divisiones culturales dentro de la propia China. Mientras el primer público observa con una mezcla de prudencia y estupor, el segundo (más expuesto a la influencia musical de Hong Kong), responde con mayor entusiasmo. En ambos casos, las canciones adquieren significados que nadie había previsto. “Freedom”, concebida como una exuberante canción romántica, se convierte bajo la vigilancia del Partido Comunista en una palabra peligrosamente cargada (su video musical contiene algunas de las tomas del viaje).
Billy Joel: And So It Goes, un retrato íntimo detrás de la leyenda – Rolling Stone en Español
Christie tampoco esconde las contradicciones del acontecimiento. Napier-Bell habla de intercambio cultural, pero su verdadero objetivo era fabricar titulares; George Michael detesta a los reporteros sensacionalistas, aunque necesita su cobertura (como nota a pie: los periodistas de antaño eran mucho más irrespetuosos, insensibles y agresivos que los youtubers e influencers de hoy); las autoridades chinas desean exhibir cierta apertura, pero vigilan cualquier movimiento espontáneo del público. Cada participante intenta utilizar al otro y, sin embargo, algo verdadero se filtra entre todos esos cálculos: La electricidad de una música capaz de introducir una pequeña fisura en un espacio cuidadosamente controlado.
Desde el presente, 1985 parece pertenecer a un territorio remoto. George Michael y el bajista Deon Estus ya no están con nosotros, y aquella China comunista, casi impenetrable, parece tan distante como el mundo anterior a internet. Ver a Wham! (eso incluye al dúo femenino Pepsi & Shirlie) caminar por la plaza de Tiananmén o posar sobre la Gran Muralla produce una melancolía particular. No solo contemplamos una juventud perdida, sino un instante en que el planeta todavía conservaba regiones que para una estrella occidental podían resultar genuinamente desconocidas.
Crítica: Becoming Madonna – Rolling Stone en Español
El documental funciona además como una valiosa pieza de compañía de Wham!, la película de Chris Smith estrenada por Netflix en 2023. Si aquella relataba la amistad de George y Andrew y el ascenso meteórico del dúo, esta se detiene en diez días decisivos para mostrar cómo la maquinaria de la fama podía cruzarse con la diplomacia, la censura y la política internacional. Juntas forman un retrato más completo: Una cuenta la historia afectiva de Wham!; la otra examina el momento en que su música dejó de pertenecerles y se convirtió en un acontecimiento histórico.
Crítica: Iron Maiden: Burning Ambition – Rolling Stone en Español
Wham! 10 Days in China podría haber profundizado más en las consecuencias políticas de la visita y en la amarga experiencia de Lindsay Anderson. Aun así, las imágenes recuperadas poseen suficiente fuerza para sostener la película (ver a Trevor, el bailarín de Breakdance actuar como telonero y a George conceder una entrevista con su trasero al aire libre mientras es masajeado, bastan para compensar). Lo que comenzó como una maniobra para vender entradas en Estados Unidos terminó llevando el pop a un lugar donde bailar podía parecer una declaración ideológica. Wham! fue a China buscando publicidad y, casi sin proponérselo, se encontró con la Historia.
The post Crítica: <i>Wham! 10 días en China (Wham! 10 Days in China)</i> appeared first on Rolling Stone en Español.

Comment