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Esta canción de los Beatles fue la cereza en el pastel de bodas de Taylor Swift

Entre regalos, misterio y mariposas en el estómago, Paul McCartney le brinda el símbolo definitivo del amor a Taylor Swift. Cantó el clásico de los Beatles, por primera vez desde 1964, ‘I Want To Hold Your Hand.’ De acuerdo con los reportajes de People Magazine, él serenó a Travis Kelce y Taylor con el pop rock de los 60 durante el matrimonio que sucedió el pasado 3 de julio en el Madison Square Garden de Nueva York. ¿Poner a rodar el primer número uno de los Beatles en Estados Unidos después de 62 años? ¡Ingenioso!

Los Beatles dejaron de tocar ‘I Want To Hold Your Hand’ en vivo en sus inicios, y por alguna razón, Paul nunca la volvió a tocar en ninguna de sus giras como solista. Pero para esta ocasión, era la canción indicada. Es una historia de amor — baby, just say yeah, yeah, yeah.

Hasta el momento, los detalles de la boda se mantienen en secreto, así que solo podemos imaginar cómo sonó. (Aunque pueden estar seguros de que lo veremos en forma de grabación muy pronto). Según una fuente parlanchina de People que nos dio detalles a pesar del acuerdo de confidencialidad, “Después de la ceremonia, la madre de Taylor, Andrea, invitó a todos al salón de la recepción donde estaba montado el escenario.” Stevie Nicks también cantó; ella y Macca son una gigantesca inspiración para Swift y les enorgullece ser dos de sus fans más fervientes. (Aún no se sabe qué canción interpretó Stevie, ni si Paul se unió a ella para un dueto de ‘Leather and Lace’).

Para los Beatles, ‘I Want to Hold Your Hand’ fue la canción que los catapultó a la fama en Estados Unidos, después de haber alcanzado el estrellato mundial en el resto del mundo, durante la primera oleada de la Beatlemanía estadounidense. La interpretaron en su icónica aparición en “The Ed Sullivan Show”, la noche en que conquistaron Estados Unidos, a tan solo kilómetro y medio del Madison Square Garden. (Tanto Paul como Taylor pueden llegar a obsesionarse con típicos de entusiastas musicales).

‘I Want To Hold Your Hand’ fue la introducción perfecta a los Beatles, porque es su visión más apasionada y extravagante del romance. Es la canción más jubilosa que han hecho, es pura emoción que te pone el corazón en la garganta, cuatro chicos enloquecidos aullando y dándolo todo, porque necesitan decirle a esa chica lo que sienten ahora mismo, o si no explotarán. “I can’t hide!”, gritan, “I can’t hide! I can’t hiiiiiiiiide!”.

Obvio que Taylor lo entiende. Ella tampoco ha sido buena ocultando su amor. ¿Acaso pidió esta canción? ¿O fue Paul quien la eligió? En cualquier caso, es apropiada, porque ambos son románticos, quizás los más profundos del pop.

“La verdad es que soy bastante romántico”, me dijo Paul en 2021. “Y no me refiero solo a un romance entre un chico y una chica. Las canciones que me enamoran son aquellas que rebosan de esos sentimientos amorosos, y hay algo muy tranquilizador y relajante en eso. Así que a menudo me atrae ese camino: encontrar el amor y plasmarlo en una canción”.

La conexión entre Paul y Taylor es profunda. Cuando ella llevó el Eras Tour al estadio de Wembley en Londres, Paul estaba allí mismo, entre la multitud, disfrutando con su esposa Nancy Shevell y su hija Mary, pocos días después de cumplir 82 años. Rockeó al máximo luciendo sus pulseras de la amistad. Fue extrañamente conmovedor observar imágenes de los fans rodeándolo, cantando ‘But Daddy I Love Him’ ​​a McCartney, el eterno y queridísimo padre del rock.

Taylor es amiga de la familia, y se autodenomina la “Stella McCartney de Tennessee” en Lover. Pasaron tiempo juntos en la Super Bowl de 2024, y ella asistió a su concierto en Los Ángeles en marzo. Pero el asunto va más allá, porque en varios aspectos, estos dos están configurados de la misma manera. Ambos están obsesionados con exagerar, con esforzarse demasiado, con dar conciertos maratonianos cuando a todos les bastaría con menos, con incluir chistes internos en las canciones para los superfanes que prestan especial atención. En su clásica entrevista para Rolling Stone Musicians on Musicians en 2020, lo primero que hicieron fue hablar dichosos sobre su obsesión con la numerología. Son los complacientes más patológicos del pop.

Pero, sobre todo, ambos están permanentemente enganchados con las promesas y la miseria del amor verdadero. Ambos tienden a dejarse llevar por las emociones. “Sabes que es un tonto el que se hace el indiferente”, cantaba Paul en ‘Hey Jude’, y sabemos que ni Paul ni Taylor han demostrado jamás talento alguno para eso.

Ambos son estrellas con un inmenso cariño por el Madison Square Garden. El himno de Paul en los años 70, ‘Rock Show’, incluía un homenaje al público: “¡En Madison Square tienen el pelo largo!” Taylor cantaba sobre el mismo recinto en ‘The Lucky One’, sobre una superestrella que abandona la fama para llevar una vida tranquila y privada en el campo: “Ella eligió el jardín de rosas en lugar del Madison Square”. (Ambas frases son llamativas porque nadie más lo llama “Madison Square”).

Fue muy apropiado, ya que Taylor y Travis anunciaron su compromiso con una foto del novio arrodillado, rodeado de rosas rosadas y blancas. ¿Comprometerse en un jardín de rosas y luego casarse en el Madison Square Garden? Eso es muy Taylor-coded. Claro que quería ambos el jardín de rosas Y los fans gritando, y lo consiguió todo, a su manera.

Paul estaba entregado a su esposa Linda de una forma única y bizarra para los matrimonios de estrellas de rock de la época. Tenía solo 26 años cuando se conocieron, pero supo al instante que ella era la indicada y confió en ese instinto a pesar de las tentaciones. Pasaron toda la década de los 70 sin separarse ni una sola noche, hasta la semana en que él fue a la cárcel en Japón en 1981, tras una barrida policial por posesión de marihuana. Permanecieron locamente enamorados hasta la muerte de ella en 1997. En realidad, no hay muchas historias de amor como está entre las estrellas de rock de la generación de Paul. Pero Paul y Linda se adelantaron a su tiempo.

Sabemos que Taylor siempre ha sido fan de la historia de Paul y Linda. “Volvía de correr con un poema para compartir y, después de escucharlo, Linda decía: ‘¡Qué cabeza!’”, recordó Paul en una ocasión. “Eso hace sentir bien al hombre, ese tipo de cosas”. Años después, Taylor se inspiró en esa historia para una de sus canciones de amor, ‘Sweet Nothing’. Como dice: “De camino a casa escribí un poema / Dijiste: ‘¡Qué cabeza!’.”

Al igual que Travis Kelce, Paul era una estrella masculina que adoraba tener una esposa famosa, una de las fotógrafas más importantes del mundo de la música. Se enorgullecía de la carrera independiente que ella había construido. Es imposible olvidar la escena de Get Back en la que lleva a Linda al set de rodaje, la presenta a uno de los camarógrafos y luego dice: “¡Linda es camarógrafo!”. No creo que sería algo que diría Mick Jagger.

Pero ese también es el estilo de Kelce. Disfruta de su papel como el Sr. Taylor Swift, se deleita con su rol en público. Nunca se ha sentido intimidado por su fama ni por su dinero, porque tiene de sobra. Pero tampoco se ha desalentado por su intelecto ni por su talento artístico. Al contrario, se enorgullece de ello. “Nunca he sido un hombre de palabras”, admitió alegremente a The Wall Street Journal. “Estar cerca de ella, contemplar lo inteligente que es Taylor, ha sido alucinante. Aprendo cada día.”

‘I Want To Hold Your Hand’ es una auténtica colaboración entre Lennon y McCartney, una canción que John y Paul compusieron “frente a frente”, acurrucados al piano en la casa familiar de McCartney, con su padre en la habitación de al lado. (Aunque parezca mentira: el padre de McCartney le compró el piano al padre de Brian Epstein). John y Paul cruzaron miradas cuando llegaron a ese acorde agudo del estribillo: supieron que habían dado en el clavo.

Los Beatles se volvieron más sofisticados después de 1964, más experimentales, pero ‘I Want To Hold Your Hand’ sigue siendo esa canción que resume todo lo que alguna vez tuvieron que decir. Todo está ahí en esas voces urgentes, Ringo golpeando la batería, esos aplausos de grupo femenino, la armonía vertiginosa cuando alcanzan esa nota clave en “¡haaaaand!”. Es una canción que escribieron cuando ya eran famosos, y se nota que la dirigían a las multitudes de fanáticos enloquecidos que ahora enfrentaban en el escenario. Era su canción de amor directa a estas chicas, con señales intencionales para el público diseñadas para maximizar sus alaridos. Paul siempre fue el Beatle más pro-chicas, el que nunca se cansaba de oírlas gritar; incluso ahora, en el escenario, les pide a las mujeres del público que le den “un gran grito estilo Beatles”.

Al igual que Taylor, Paul siempre está trabajando en su nueva música, en lugar de quedarse anclado en el pasado. Acaba de lanzar un nuevo álbum increíble, The Boys of Dungeon Lane, con temas como ‘First Star of the Night’, ‘Mountain Top’ y ‘Momma Gets By’. Pero en ciertas ocasiones, retoma alguna canción de su pasado que había dejado en el olvido hasta ahora. Durante su gira del año pasado, sorprendió a todos al cantar ‘Help’, una canción que no había interpretado completa desde la época de los Beatles. Escucharlo revivir las palabras desesperadas que John Lennon escribió con tan solo 24 años nos hizo vibrar el alma, del mismo modo que le conmueve interpretar de nuevo ‘I Want To Hold Your Hand’ como tema principal de la historia de amor entre Taylor y Travis.

“Existe la teoría que dice que las canciones de amor más interesantes son las que tratan sobre amores fallidos”, escribió Paul en su libro The Lyrics. “No creo en esa teoría”. No se podría pedir un resumen más perfecto de su visión del mundo, esa que comparte tan profundamente con Taylor. No se podría pedir una mejor bendición nupcial para ellos que ‘I Want To Hold Your Hand’ Así que, ¡felicidades a los recién casados! Que siempre estén así de unidos.

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